El barrio de Santa Catalina en Palma de Mallorca

21 de febrero de 2022

El emblemático barrio de Santa Catalina se ha convertido en uno de los más apreciados de Palma, tanto para vivir como para disfrutar de una variada oferta de tiendas, bares y restaurantes.

Situado entre los barrios de Son Espanyolet, Son Armadams, Es Jonquet, Puig de Sant Pere y Camp d’en Serralta. Fue el primer barrio de Palma que se creó en extramuros, al otro lado de las murallas.

Historia del barrio de Santa Catalina

El nacimiento del barrio se sitúa en 1343 con la fundación del Hospital de Santa Catalina de los Pobres por un rico comerciante mallorquín, Ramón Salelles, en agradecimiento por haberse salvado de un naufragio. El hospital se construyó entre las actuales calles de Sant Magi y Servet. El hospital de Santa Catalina dio nombre al barrio, que fue creciendo y consolidándose.

Santa Catalina fue en sus inicios un barrio de pescadores y grandes navegantes. La relación de los catalineros con el mar fue muy intensa y las actividades relacionadas con él, su principal medio de vida hasta la industrialización.

Durante la segunda mitad del siglo XIX se crearon numerosas y diversas fábricas (hielo, tejidos, cremalleras, vidrio, alfombras, zapatos…), que desarrollaron su actividad hasta la primera mitad del siglo XX.

En los años 60, con la economía basada en el turismo, ya habían desaparecido la mayoría de las industrias de Santa Catalina, para dar paso a su transformación en un barrio residencial, con una marcada inmigración peninsular.

El mercado de Santa Catalina

El mercado de Santa Catalina, fundado en 1905, es el más antiguo de Palma. Ubicado en el corazón del barrio, donde se establecieron los primeros núcleos de pobladores. Era el mercado de abastos donde acudían los pescadores, ganaderos y agricultores de la isla para vender sus productos y sigue siendo así. Además de productos del kilómetro cero, podemos encontrar una rica oferta gastronómica.

El mercado de Santa Catalina, sigue ofreciendo los productos de siempre, pero en la actualidad además podemos degustar sus delicias gastronómicas, mientras disfrutamos del bullicio típico de un mercado.

Santa Catalina en la actualidad

Siempre fue un barrio muy vital, plagado de pequeños comercios familiares. En su evolución hasta el día de hoy, muchos de estos comercios se han convertido en restaurantes, bares y comercios especializados que ofrecen una rica y variada oferta gastronómica, siguiendo la tradición de los bares de antaño, que han marcado la vida social de Santa Catalina y a la vez impregnados con un plus de modernidad que los caracteriza.

Sus típicas casas de una, dos y tres plantas, siguen dominando el paisaje arquitectónico de sus calles. Sencillas casas con patio, bonitos balcones y persianas de madera, donde antiguamente vivían sobre todo marineros, pescadores y navegantes. Salpican y enriquecen el barrio, maravillosas casas modernistas construidas a finales del siglo XIX por comerciantes que regresaron de cuba.

Vivir en Santa Catalina

Desde siempre los habitantes de Santa Catalina han sido viajeros y poco estacionarios, lo que ha favorecido su capacidad de acoger con naturalidad a gentes de procedencia muy variada. Actualmente la población de Santa Catalina está compuesta por mallorquines, peninsulares y procedentes de casi todos los países de Europa.

Desde el punto de vista inmobiliario, es una de las zonas de Palma que más de ha revalorizado. El precio medio por m² de la vivienda en Santa Catalina, supera incluso el de algunas zonas del Centro Histórico de Palma.

Un paseo por sus calles para disfrutar de sus encantos, nos ayuda a entender por qué tiene tanta demanda entre nacionales y extranjeros. Sigue manteniendo la esencia de sus inicios de barrio marinero, fuertemente vinculado al mar, con su arquitectura sencilla y cercana. Nos sentimos como en casa, aunque seamos recién llegados.

En Santa Catalina disfrutamos del ambiente familiar y cercano, típico de barrio y sin embargo estamos a un paso del Centro Histórico de Palma, del Paseo Marítimo y perfectamente comunicados para ir a la playa o de excursión a cualquier punto de la isla.